Jue. Oct 6th, 2022

Nueva sesión de lectura con el 2º grupo del club de L.F. «Amigas y Conocidas» para terminar con el libro de «Sentido y Sensibilidad». Comenzamos donde lo dejamos en la sesión anterior.

CAPÍTULO 12

-La señorita Lucy Steele.

Después de la partida de Edward, llegaron visitas a Barton Park, entre ellas la de Charlotte la hija pequeña de la señora  Jennings. Era dicharachera y hablaba sin parar. Invitó a Elinor y a Marianne a Cleveland cosa que Elinor aceptó porque Willoughby tenía una casa cerca de allí. Charlotte sabía que Marianne se iba a casar con él. Los Palmer regresaron a Cleveland pero Sir  Middleton y la señora Jennings no tardaron en regresar con nuevas visitas. Eran dos chicas jóvenes de la misma edad que Elinor y Marianne. Se llamaban Anne y Lucy. Querían que se hicieran amigas pero Elinor y Marianne no les agradaba la compañía, Anne de 30 años mostraba un vulgar comportamiento. Lucy de 22 tenía una elegancia poco natural y solo le guiaba el interés.

Una noche después de cenar, Lucy se quedó a solas con Elinor para preguntarla si conocía a la señora Ferrars. Elinor se sorprendió. Lucy le dijo que su compromiso con Edward Ferrars dependía de ella. A Elinor le dio un vuelco el corazón.

CAPÍTULO 13

-Un gran secreto.

Elinor pensaba que Lucy no hablaba en serio, imaginaba que no hablaban de la misma persona pero Lucy insistió  que Edward era el protegido de su tío y pasaba con su familia largas temporadas en Plymouth. Para que Elinor la creyera, sacó una miniatura del bolsillo, era el retrato de Edward ; Elinor al reconocerlo se entristeció.

Lucy le confesó que necesitaba el permiso de la madre de Edward para casarse con él pero que le guardara el secreto. Las ilusiones de Elinor acababan de desmoronarse. Lucy pensaba y así se lo dijo a Elinor que, quizás sería mejor dejar la relación pero Elinor le dijo que ella no le podía aconsejar en eso.

Lucy le presentó una carta y al ver la letra comprobó que ciertamente era de Edward. Elinor pensaba que el cariño de Edward solo le pertenecía a ella. Todo el mundo había visto las atenciones que le dedicaba pero no podía contar nada a su familia, se lo prometió a Lucy.

CAPÍTULO 14

-En Londres.

Una noche la señora Jennings anunció que se iba a Londres, desde que murió su marido pasaba los inviernos en la capital. Pidió que le acompañaran las hermanas Dashwood mayores. La señora Dashwood se puso contenta pues pensó que en Londres tendrían más diversiones. Se lo agradeció. Durante el viaje Marianne no dejó de pensar en Willoughby.

Nada más llegar, Marianne escribió una carta a su enamorado anunciándole que estaba en la ciudad. Al día siguiente llegó una visita pero no era Willoughby, era el coronel Brandon ; Marianne salió corriendo y llorando de la sala.

El coronel Brando preguntó a Elinor si Marianne y el señor Willoughby estaban comprometidos. Elinor le dijo que no había todavía compromiso oficial, entonces el coronel le dijo que estaba enamorado de ella desde que la vio. Elinor le dijo que su hermana estaba enamorada de Willoughby. Aún así se despidió deseándola toda la felicidad del mundo.

CAPÍTULO 15

-La fiesta. 

Pasaban los días y Marianne no tenía noticias de Wiloughby. Apenas comía y él desaparecido del mapa.

Elinor y Marianne acudieron a una fiesta invitadas por la señora Middleton. Era al primer baile que asistían en Londres. El salón de baile estaba repleto de gente. De repente, Elinor vio a Wiloughby hablando con una joven elegante. Marianne, también le había visto pero su hermana le impidió que fuera a saludarlo ; le aconsejó prudencia. Al final le llamó y solo se preocupó por la salud de su madre. Aunque ella le preguntó si no había recibido sus cartas y que si no la saludaba, el saludo fue frío, como si saludara a una desconocida. Ella no salía del asombro,- por el amor de Dios!, ¿qué pasa?-le dijo.

Wiloughby le dijo haber recibido las cartas pero con una reverencia se marchó. Marianne miró a Elinor con los ojos llenos de lágrimas y pidiéndola marcharse.

CAPÍTULO 16

-La traición.

Willoughby escribió a Marianne pero no fueron buenas noticias. Su hermana la encontró llorando en su habitación. Cogió la carta y la leyó. En ella decía no sentir nada por Marianne, le devolvía todas las cartas y el mechón del cabello.

Elinor intentó consolarla pero Marianne no comprendía que el joven no reconociera su compromiso. Hasta la señora Jennings se compadeció de ellas llamándole sinvergüenza.

Según les dijo, Willoughby se casaba. Desde entonces Marianne no se levantaba de la cama. Les preocupaba el decir de la gente. Pues Marianne ya daba por sentado su compromiso con Wiloughby. Elinor seguía muy preocupada por su hermana. Pensaba que su hermana no había hecho nada malo, solo enamorarse y demostrarlo abiertamente. Para ella era una chica muy noble.

CAPÍTULO 17

-El secreto del coronel Brando.

El señor Brando llegó a la casa para hablar con Elinor y decirle que el señor Willoughby no se merecía el afecto de su hermana.

Entonces le habló de aquella conversación en la que comentó haber conocido a una joven que se parecia mucho a su hermana Marianne. Le contó que en su juventud estuvo enamorado de una chica llamada Eliza pero, obligada por su tutor ,se casó con otro hombre que no le amaba y la abandonó.

Cuando volvió de las Indias Orientales, se encontró a Eliza abandonada y embarazada. Dio a luz a una niña a la que llamó también Eliza. Enferma y a punto de morir, dejó a la niña al cargo del coronel Brando. Resulta que la joven Eliza desapareció, la buscó pero no la encontró.

Elinor escuchaba con atención. En una de las excursiones que hicieron a Whitwell, el coronel recibió una carta de Eliza diciéndole que la habían seducido y abandonado y embarazada por el señor Willoughby ; por eso su tía al enterarse lo desheredó.

A partir de ese momento Marianne debía saber quien era realmente ese señor y le dio las gracias al coronel.

CAPÍTULO 18

-La cena.

Elinor le contó a su hermana el relato del Coronel Brando y lo que más le dolía era la falta de integridad de Willoughby. El coronel visitaba a las hermanas a menudo. Elinor se enteró que Willoughby se había casado con una mujer rica y que vivía fuera de Londres. Aunque tenían ganas de volver a casa, su madre les aconsejó que se quedaran.

John Dashwood y la odiosa Fanny celebraron una recepción para animar a Marianne. Pero Elinor y Marianne no estaban para fiestas. Conociendo a Fanny seguro que aquella cena se convertiría en una pesadilla. No querían coincidir con Edward y Lucy y tampoco conocer a la señora Ferrars, la madre de Edward y Fanny. Pero Elinor se mordió la lengua y asistieron. Por suerte Edward Ferrars no asistió.

CAPÍTULO 19

-El encuentro.

Lucy Steele visitó a Elinor para mostrarle lo contenta que estaba y lo encantadora que era con ella la señora Ferrars. Casualmente coincidieron Lucy, Elinor y Edward y a los tres se les notó cierta incomodidad. Después se presentó Marianne y se alegró de ver a Edward. Éste le preguntó si le gus-  taba Londres a lo que contestó que no. Se excusó de no haber estado el día anterior en la cena ,se despidió y se fue. Al rato se fue Lucy. Después las hermanas comentaron lo incómodas que se sentían con la presencia de Lucy. A Marianne le hubiese gustado hablar con Edward sin los comentarios groseros de Lucy. Marianne se retiró y Elinor se quedó sola pensando en el secreto de Lucy.

CAPÍTULO 20

-Edward y Lucy.

Fanny bordaba junto a Anne la hermana mayor de Lucy. Fanny se enteró de que Edward venía con frecuencia a Plymouth porque Lucy y él llevaban cuatro años comprometidos.

Fanny se sobresaltó y fuera de si gritaba que no era posible. Si se enteraba su madre, lo desheradaría y pasaría la fortuna a su hermano pequeño Robert. Anne no dejaba de llorar sin atreverse a mirar a Fanny. Ésta la echó fuera de la casa diciéndola que no eran bienvenidas ni ella ni su hermana.

Pero el compromiso se difundió enseguida por todo Londres. Aunque la madre de Edward  no estaba de acuerdo con ese compromiso, él era un hombre de palabra. Entonces Marianne se sorprendió que su hermana Elinor supiera lo del compromiso y se mostrara tan impasible. Entonces la dijo que se lo había prometido a Lucy y que le deseaba toda la suerte del mundo.

CAPÍTULO 21

-La enfermedad de Marianne.

La hija pequeña  de la señora Jennings, Charlotte, había tenido un bebé. La señora Jennings y las hermanas Dashwood fueron a conocerle.

Antes de irse de Londres, Elinor mantuvo una última conversación con el coronel Brando. Como el coronel sabía que Edward se había quedado sin nada, le ofreció un rectoría en su propiedad de Delaford. Quiso que Elinor le diese la noticia, gracias al coronel Edward y Lucy se podrían casar y era ella la encargada de decírselo. Así lo hizo, y se despidieron sin confesarse sus sentimientos deseándose un futuro feliz. Cuando volviera a verle sería el marido de lucy.

A primeros de abril, la señora Jennings, Elinor y Marianne partieron hacia Cleveland con el coronel Brando en un viaje de tres días. Una vez allí Elinor se dedicó a pintar y Marianne a pasear. Pero una tarde, después de unas cuantas noches sin dormir, sin comer en todo el día y al regresar de su paseo bajo la lluvia, el aspecto era preocupante. Una vez reconocida por el boticario, la diagnosticó una enfermedad infecciosa.

Charlotte tuvo miedo por su bebé y se mudó con unos parientes. Marianne no mejoraba. Elinor y la señora Jennings estaban destrozadas. La hermana fue a ver al coronel Brandon para decirle que necesitaban a su madre. El coronel salió con la intención de traerla cuanto antes.

CAPÍTULO 22

-Una visita inesperada.

Marianne seguía con fiebre muy alta. Elinor la cuidaba sin moverse de su lado. Solo de pensar que le pudiera pasar algo a su hermana la sumía en una gran tristeza. Necesitaba que Marianne abriese los ojos. Lloraba ya sin apenas darse cuenta y aún así no podía desfallecer, era la hermana fuerte. 

De repente la despertó un quejido, Marianne estaba más pálida y apenas respiraba.  Pero la joven abrió los ojos y miró a su hermana, estaba fuera de peligro. Pidió algo de cenar y la alegría de Elinor iba en aumento, Su madre ya la vería más recuperada.

A la media noche, Elinor escuchó ruido de caballos, pensó sería su madre pero no, era Willoughby. Al llegar solicitó unos minutos para ver a Marianne. Tenía mala cara, nada se parecía al joven atractivo que conoció en Barton.

Volvió para saber de la salud de Marianne pero también para ver si todavía le amaba, pero Elinor le dijo que no tenía derecho después de tanta humillación a su hermana. Él se disculpó alegando que fue un incidente. Elinor le dijo que Marianne ya sabía la clase de persona que era y por su parte ya lo había perdonado. Seguidamente le invitó a salir.

Enamorarse de Marianne y después hacerla sufrir fue su mayor pecado. – le dijo. Se despidió comprendiendo que su vida sería un camino lleno de arrepentimiento.

CAPÍTULO 23

-La recuperación de Marianne.

Echaban de menos a su madre. El día que llegó mostraba dolor y sufrimiento, pero Marianne estaba ya mejor. Había pasado el peligro. Su madre arrancó a llorar dirigiéndose a la habitación donde estaba Marianne.

Elinor y Marianne agradecieron que el coronel Brando hubieso ido a por su madre.

Marianne estaba mejor y llegó el día de regresar a Barton. Las hermanas Dashwood se despidieron de la señora Jennings con respeto y agradecimiento. 

Marianne no quería dejar de ver al coronel pero algo interior le decía que se reencontraría.

CAPÍTULO 24

– La señora Ferrars.

Al llegar a Barton Cottage Marianne corrió a abrazarse a su hermana Margaret. Mejoraba día a día y se le veía contenta. Aunque recordaba a Willoughby ya no le angustiaba. Su hermana le contó lo sucedido cuando fue a verla ,pero ella ya comprendió que  la que quería, pero la codicia fue más fuerte. 

Elinor no podía olvidar a Edward y cuando menos lo esperaba llegaron noticias suyas. A través de un criado, la señora Dashwood recibió saludos de la señora Ferrars. A Elinor le notaban la tristeza.

Unos días después se presentó Edward. La señora Dashwood y sus hijas le recibieron como se merecía.

Le hicieron varias preguntas  entre ellas le preguntaron por su esposa, la señora Ferrars. Se extrañó porque pensaba se referían a la mujer de su hermano Robert. Las hermanas y la madre se quedaron con la boca abierta. Él les explicó que a Lucy no le gustó que su madre le desheredase e hizo todo lo posible por conquistar a su hermano Robert, cosa que su madre aceptó.

Elinor salió llorando pensando que eso era un milagro, todavía tenía la posibilidad de ser feliz.

CAPÍTULO 25

-Un final feliz.

Edward había ido a Barton Cottage para pedir la mano de Elinor. Lo pasó fatal, lo le salían las palabras pero la familia aceptó ese compromiso con gran alegría. Por desgracia la señora Dashwood no tenía nada para darles.

Edward visitó a su madre en Londres para decírselo y al final acabó consintiendo. Les entregó la dote y una pequeña renta que los enamorados no esperaban.

Elinor y Edward se casaron a principios de aquel otoño. Se quedaron en la rectoría de Delaford. Recibieron la visita de todos sus familiares y amigos. La señora Jennings comprobó que aquella era la pareja más feliz del mundo.

Ahora el objetivo era casar a Marianne con el coronel Brando, creían que podía darle el consuelo que merecía. Así lo hizo, a los 19 años estaba casada e instalada en su nuevo hogar. El coronel era feliz.

Ahora era Margaret la que se hizo mayor y hasta se enamoró. Las otras hermanas estaban satisfechas, vivían todas cerca, entre Barton y Delaford. El cariño familiar había logrado que todos viviesen muy unidos.

Y así, dimos por terminado este libro que a todas nos gustó, sobre todo, por ese final tan feliz.

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