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Manifiesto del 8 de marzo de 2012
Escrito por Manuela Muñoz    Miércoles, 07 de Marzo de 2012 14:33    PDF Imprimir E-mail
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  • REPRESENTANTE POLÍTICO DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL
Hace unas décadas hubiera sido casi impensable encontrar en los ayuntamientos de nuestros pueblos a mujeres que se involucraran en los asuntos de la administración local. La cultura social y política las había excluido de la vida pública y poco o nada podían hacer sin el consentimiento de los miembros familiares masculinos más directos (padres, hermanos, maridos).Hoy debemos sentirnos orgullosos porque las cosas han cambiado, y mucho, en este sentido. Muchas mujeres ayudan a sacar adelante las políticas locales y lo hacen ostentando concejalías, trabajando en comisiones municipales, formando parte de los equipos administrativos, los equipos de gestión y  los de trabajo de diversa índole que se desarrollan desde las entidades locales, etc.El esfuerzo que han hecho muchas de nuestras ciudadanas para pasar de sus ámbitos privados a un trabajo cada vez más activo en el ámbito público es algo que no hemos reconocido ni valorado suficientemente y desde aquí y ahora queremos animar a muchas más mujeres a que participen activamente en la toma de decisiones y en los grupos, asociaciones y colectivos que conforman la realidad de nuestro entorno.Con la participación activa de todas y todos podremos lograr hacer políticas más justas e igualitarias y crear entornos de convivencia estables y representativos, teniendo en cuenta la diversidad de todas nuestras realidades locales. Por ello seguiremos trabajando y velando, para que cada vez en mayor número formen parte de todos los contextos socializadores, políticos, empresariales dentro de nuestro entorno. 
  • REPRESENTANTE DEL ENTORNO EMPRESARIAL
La mujer se incorporó al mundo laboral y empresarial remunerado en plena revolución industrial, cuando la demanda de bienes por porte de una clase media creciente, requería de masas ingentes de mano de obra. Se incorporó entonces de forma masiva a la producción de bienes tanto mano de obra femenina como infantil y lo hizo con iguales obligaciones que los hombres, pero no con los mismos derechos. Ya entonces lo que ganaban por un trabajo similar mujeres y niños/as era bastante inferior a lo que ganaban sus compañeros hombres.Pasado el tiempo hemos avanzado mucho pero aún son ellas las que, según dicen los informes, ante iguales trabajos vienen a ganar un 22,35% menos. La feminización de ciertos puestos de trabajo, la masculinización de otros, la poca representación de mujeres en puestos directivos y presidenciales, la presencia mayoritaria de mujeres en puestos de media jornada, etc., son obstáculos no sólo sociales sino económicos, pues de esta manera no nos beneficiamos del potencial formativo, personal y profesional de las mujeres, que aportan, sin duda, un valor añadido a nuestras empresas.La visibilización del trabajo femenino y de los logros profesionales de las mujeres es uno de los aspectos en los que tenemos que trabajar los empresarios para empezar a considerar el potencial femenino como pilar estratégico en nuestras empresas.Es bueno que en el empresariado empecemos a pensar en términos de valía personal, de preparación y cualificación para los puestos, de desarrollo en los mismos y no atendamos en primer lugar al sexo de la persona que va a realizar ese trabajo.Los hombres también debemos ser conscientes de la importancia de ocuparnos de nuestras responsabilidades familiares y domésticas. Debemos saber que podemos gestionar mejor los tiempos en las empresas y repensar los horarios con los que trabajamos para que la conciliación tiempo laboral, personal y familiar pueda ser una realidad. Es importante que como empresariado veamos que otra forma de dirigir a nuestros equipos es también posible y tenemos un papel muy importante en el logro de una sociedad más igualitaria, más justa y más sostenible para todos y todas. Nuestra labor es esencial en la construcción de una sociedad en la que el trabajo tanto de mujeres como de hombres sea valorado por igual sin tener en cuenta el sexo de la persona que lo presta. Trabajemos pues por ello y hagamóslo de forma constante y consecuente. 
  • UN REPRESENTANTE DE SECTOR EDUCATIVO
Miro a mi alrededor todos los días y veo mis aulas llenas de “personitas” jóvenes que aprenden a ser adultas; y aprenden a ser adultas leyendo los mismos libros, estudiando los mismos contenidos, haciendo los mismos ejercicios, compartiendo los mismos espacios y juegos, desarrollándose con los mismos supuestos artísticos y humanísticosEsas personitas con las que convivo cada día en mis aulas proyectan su futuro en realidades cotidianas: quieren llegar a ser docentes, profesionales de la salud, deportistas de éxito, ingenieros/as, astronautas, periodistas, cineastas, artistas, dedicarse al derecho, a la agricultura, a los servicios sociales... y un sin fin de profesiones más. Ven como parte de su autorrealización no sólo el formar parte de una familia, sino también participando activamente en un entorno laboral y profesional. Muchas de esas personitas llegan a realizar esos sueños, otras tienen que redefinirlos y adaptarlos a las circunstancias que la realidad les va planteando en el devenir de los tiempos.Pero me temo que, aunque a priori las posibilidades sean las mismas para todos/as, como docentes hemos de avanzar aún mucho en la coeducación dentro de los entornos educativos para lograr que tanto niñas como niños aprendan que la igualdad hemos de trabajarla entre todas las personas que conformamos en ámbito educativo. Nuestra responsabilidad como docentes hace necesario que revisemos contenidos, que revisemos nuestra propia forma de comunicar esos contenidos, que comprendamos las relaciones de desequilibrio entre hombres y mujeres que durante tanto tiempo se han ido forjando en nuestra sociedad.Tenemos que romper igualmente con esa tendencia de feminización o masculinización de las profesiones y tenemos que analizar por qué nuestras niñas terminan más vinculadas laboralmente a los ámbitos de los cuidados, la educación, la salud y nuestros niños diversifican mucho más, pero fundamentalmente centran su formación en la industria, la ingeniería u otras profesiones técnicas.Estamos en el buen camino de ir rompiendo con los desequilibrios que mencionaba antes, pero la base de este cambio es aún frágil y debemos fortalecerla desde nuestra implicación personal y educativa y hacer extensivo este empeño a toda la comunidad educativa. 
  • UN ABUELO
Son mis nietas las que me enseñan cada día lo que ha cambiado la vida en todos estos años, ha cambiado para todas las personas, pero sobre todo para las mujeres, esas mujeres con las que yo he compartido toda mi vida.Mi abuela, mi madre, mi mujer vivieron por y para sus familias, no tuvieron sueños propios; sus sueños no eran otros que la realización de los sueños de las personas que conformaban su familia. Y creo que hemos tardado mucho en reconocer este hecho, incluso es posible que muchos aún no se lo hayamos reconocido y agradecido lo suficiente.Estas mujeres que hicieron mi vida más fácil, dejaron la escuela pronto, dejaron el trabajo remunerado una vez se casaron, dejaron de perseguir su propia autorrealización o la centraron casi exclusivamente en la autorrealización de las personas que conformaban nuestra familia.Mis nietas me han enseñado que se puede tener un trabajo, tener una familia, tener estudios, tener tiempo de ocio y tiempo de para compartir con sus seres queridos y que eso no sólo es importante para ellas, sino que además es posible tenerlo con una buena gestión del tiempo, pero sobre todo, si sus parejas asumen que la familia y el hogar es cosas de dos.Yo, como abuelo y padre, intento regalarles a mis hijas parte de ese tiempo que necesitan para dedicarse a su trabajo, su estudio y su tiempo personal y a mis nietas ese tiempo de dedicación que no les pude o supe dedicar a mis hijas cuando estaban creciendo. Ahora reconozco parte de todo lo que perdí entonces, pero intento aprovechar la oportunidad que me propicia la vida para reencontrarme con todas las mujeres que facilitaron mi vida, mi trabajo y mi proyección personal. 
  • UN PADRE
Llego a casa después de una larga y cansada jornada laboral y me encuentro con ese espacio de confort y tranquilidad que entre mi compañera y yo hemos creado. Desde la puerta escucho en barullo de la rutina que supone el hogar. Alguien trastea en la cocina empezando a preparar la cena, Javier y María discuten sobre a quién le toca poner la mesa hoy, en la distancia ladra nuestra perra Malinche mientras juega con mi hija pequeña Ruth, la televisión, como siempre a esas horas, con “Pasa Palabra”, y yo listo para ponerme las zapatillas y ponerme manos a la obra para bañar a Ruth antes de la cena.Pero no siempre fue así, hubo un tiempo en que mi mujer y yo discutíamos a menudo. Ella trabajaba fuera de casa, al igual que yo, pero cuando llegaba aún tenía una larga jornada por delante: preparar la comida del día siguiente, poner lavadoras, planchar, atender a los retoños de la familia. Yo ayudaba, pero me costaba asumir responsabilidades concretas en las tareas domésticas y familiares. Poco a poco fuimos llegando a consensos y a distribuir esas tareas domésticas y familiares. Creo que todo ello, a pesar de lo dificultoso del proceso, nos ayudó a crecer como pareja y como familia.Hoy tanto mi mujer como yo procuramos que nuestros hijos e hijas asuman por igual las responsabilidades que por edad pueden ir abordando dentro del ámbito doméstico, además de hacerles conscientes de sus responsabilidades hacia el estudio y su formación y la sociedad en general. 
  • UN HIJO
Las madres son las promotoras, en una amplia mayoría, de muchos cambios sociales; sobre todo cuando las circunstancias de la vida se ponen difíciles, social, económica y culturalmente.Son las madres las que tienen una economía que no aparece en las páginas de los periódicos, ni en las índices bursátiles, ni siquiera en el PIB de los países, pero son esas economías las que en tiempos difíciles y de estrecheces consiguen sacar adelante a las familiasSon las madres las que luchan cada día con nosotros, hijos e hijas, para que nos formemos y nos convirtamos en personas íntegras y honestas.Son las madres las que saben y viven más directamente los desvelos y atenciones cuando surgen en nuestras vidas las enfermedades, las tensiones, los amores,…A ellas, a todas las madres, que nos dan raíces para crecer  y alas para volar en la vida, les hago llegar unas gracias que casi siempre les negamos ante tantos y tan constantes desvelos. Gracias mamá, por tantas veces como no te las di, aunque sé que no las requerías. 
  • UN NIETO
Siempre recordaré los momentos vividos en casa de mi abuela, aún recuerdo cuando mi madre, para poder ir a trabajar, me llevaba muy temprano a casa de mi abuela. Cuando llegaba, ya me tenía preparado el desayuno para empezar bien la jornada. Íbamos caminando al colegio de la mano, mientras yo le contaba todo tipo de anécdotas que me habían sucedido durante la jornada anterior.Aunque mi madre siempre se lamentaba por no poder hacer esas cosas conmigo, a mi me encantaba ir de la mano de mi abuela al cole. Muchas veces, mi madre tenía que quedarse hasta muy tarde en la oficina y no podía venir a recogerme. Al salir del colegio, mi abuela estaba allí, esperándome sonriente para llevarme de vuelta a su casa y  comer con el abuelo. La cocina de mi abuela era especial, se notaba ese ingrediente especial, el amor que ponía cuando cocinaba para su nieto.Mientras descansábamos en su mecedora, cogido entre sus brazos, me contaba todo tipo de historias, desde las hazañas de mis tíos y mi madre cuando eran pequeños, hasta los juegos ya desaparecidos que ella jugaba en su calle cuando era pequeña.Gracias a ella, mis padres hacían posible la conciliación entre su vida laboral, personal y familiar. Pero sobre todo, ha hecho posible mi recuerdo de una infancia entrañable y llena de afecto. 
  • UN HERMANO
Al volver la vista atrás y retroceder a mi infancia, siempre la recuerdo a mi lado. Cercana, cómplice, compañera de batallas y juegos y también co-protagonista de mis primeras “peleas”. Mi primera amiga, la más leal, la que siempre estaba a pesar de nuestras mil y una disputas.Recuerdo cómo íbamos juntos camino del colegio, en las frías mañanas de invierno, bien abrigados. Siempre juntos. También recuerdo las meriendas de bocadillos, los ratos de juegos, de ver la tele en el sofá, los largos viajes en el coche de papá, las primeras tonterías de adolescencia... y ella siempre estaba.Al crecer cada uno tomamos caminos diferentes. Ella siempre fue una mujer fuerte, con ganas de crecer y comerse el mundo. Gracias a la educación de nuestro padre y nuestra madre logramos ser las personas que hoy somos y, al mirarla a ella, a mi hermana, me siento orgulloso y feliz de haber podido compartir con una gran mujer, luchadora, constante y exitosa la mayoría de mi vida.Desde aquí le doy las gracias por haber sido mi amiga más incondicional, por haberme mostrado que con esfuerzo todo se logra y por acompañarme, aunque ahora sea en la distancia, en la vida. Me siento orgulloso de tener a mi hermana.





SI COMO HOMBRES NO ASUMIMOS QUE SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN PARA ALCANZAR LA IGUALDAD REAL, TENDREMOS QUE RECONOCER QUE SOMOS PARTE DEL PROBLEMA, NUESTRO RETO DEBE SER APORTAR SOLUCIONES, NO PROBLEMAS. 
 
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